No me vaya a magullar los aguacates

I rebel music,
I rebel music.
Why can’t we roam this open country?
Oh, why can’t we be what we wanna be?
We want to be free.

Bob Marley and the Wailers, Rebel music, 1986

_________________________________________________________

La obtención del boleto no había seguido el procedimiento común. Es decir, común para estos días. No lo compré en internet. Demasiado caro. Además necesitaba poder pagar en líquido porque había efectuado el último retiro al que tendría derecho hasta recibir mi paga. Busqué otra vía, también por internet, para encontrar un boleto que alguien revendiera para el día en que quería partir. Lo encontré, a mitad de precio. Me quedé de ver con el vendedor en la estación del Este. Era un señor visiblemente nervioso, lo que me hizo pensar en una estafa, pero su voz me convenció de que el temblor de manos tenía otro origen.

Con ese boleto me iba a Aviñón, aunque tenía que salir del Aeropuerto Charles de Gaulle. Eso implicaba pagar un boleto al aeropuerto que cuesta siete euros con cuarenta centavos. Demasiado dinero para un trayecto tan corto. Además prefería guardar ese dinero para un café, comida o una cerveza. Así que me subí sin boleto, por enésima vez. Hasta entonces había tenido suerte, pero ese día traía las antenas bajas, había dormido poco. Me senté en el vagón anterior a la cola del tren. Había una rubia que pretendía parecer más joven de lo que era, lo cual la volvía grotesca, mirando su reflejo durante los túneles que alternaban con partes a ras de suelo y luz natural, donde el espejo se volvía ventana. A través de la ventana de la puerta que separaba mi vagón del vagón siguiente, con forma de circo máximo miniatura, pude ver que unos controladores de boletos venían oscilando de izquierda a derecha entre los pasajeros. Sujeté mis cosas y me fui a la parte más lejana del vagón. Un negro corrió conmigo y me puso más nervioso porque decía “¡Puta madre, ¿por qué hoy, que no tengo dinero?”. La estación parecía no querer aparecer, fue larga, pero acabó por mostrarse. Bajé al muelle, pensando en agarrar el próximo tren, pero los vi bajar, hacer cuentas, hablar riendo un poco. No estaban en su punto más paranoico y volví a subir.

Al llegar a la estación desplegué las antenas, tenía una paranoia residual. Lo he hecho otras veces, el entrar a la estación. Hay que pasar pegado a alguien que haya introducido su boleto, ser su caparazón. Pero primero hay que ver que no haya controladores. Salí, tranquilo y compré un café. Mi tren tenía retraso. Me di cuenta sólo entonces de que la arquitectura de la estación era impresionante, con luz por todos lados, incrustada sobre una estructura de metal pintado de blanco, alto, imponente como los invernaderos de Napoleón. En los lugares públicos no se puede fumar, pero todos lo hacen. Aún así pretendí transgredir la regla en un lugar tranquilo. Bajé la escalera eléctrica que me llevaba de la terraza hasta el muelle desde donde debía salir. Las sillas eran de metal, lisas, higiénicas y brillantes como una mesa de operaciones. Había dormido poco, por eso me temblaba el pulso. Por eso y porque había habido algo de fiesta la noche anterior. En concreto, me temblaba la mano. Nunca he tenido buen pulso.

Acomodé mis cosas en dos asientos. Llevaba una mochila con mi computadora y toda mi ropa para una semana, así como el saco de dormir que pertenecía al Alejandro, el amigo al que iba a ver, amarrado al frente. Además de eso llevaba una guitarra y otra mochila que habría de proveernos carbohidratos, proteínas, agua y algunos minerales. Vi bajar a una pareja sin equipaje. Barrieron el muelle con la mirada y se detuvieron en mí. Supe de inmediato que eran policías. Se acercaron y me aplicaron el charolazo.

  • Buenos días, señor, control de aduana.

No se debe fumar en un aeropuerto, pero en el momento no supe si había olvidado justificar la revisión con una falta pública, como es la práctica común en las estaciones, o si simplemente tenía tanto poder que podía saltarse aquella formalidad. No quise averiguarlo.

  • ¿Va de viaje?

  • Sí.

  • ¿A dónde?

  • A Avignon.

  • ¿Va a ver a su familia?

  • No.

  • ¿Entonces?

  • Voy a ver a un amigo. No sabía que había este tipo de controles en los aeropuertos.

  • Está usted en un aeropuerto internacional, es normal.

  • ¿Puedo ver su boleto?

  • (Búsqueda) Ahí lo tiene.

  • ¿Y por qué sale del aeropuerto y no de París?

  • Porque es más barato salir de aquí.

  • ¿Tú sabías que es más barato, Nesria?

  • No.

  • ¿Y por qué es más barato?

  • Porque se lo compré a alguien más y salía de aquí.

  • ¿De dónde viene?

  • De mi casa.

  • (Risa queriendo decir “¿Es tonto?”) Y ¿dónde está su casa?

  • Vivo en la Courneuve.

  • No es el mejor barrio para vivir, ¿no?

  • A mí me gusta.

  • Pero con el tráfico de drogas y todo eso…

  • A mí me gusta.

  • Sí, pero no es el mejor barrio para vivir.

  • No hay vida de barrio, pero es barato.

  • Aún así no es el mejor barrio, ¿no?

  • A mí me gusta.

  • ¿Vive solo?

  • No, comparto del departamento.

  • ¿Es estudiante?

  • Sí.

  • ¿Donde estudia?

  • En la Sorbona.

  • ¿En la Sorbona?

  • Sí.

  • No es fácil entrar ahí, parece.

  • No sé.

  • ¿Podemos echarle un ojo a sus cosas?

  • Qué remedio.

  • (Con el mentón) Nesria…

 

Nesria hurgaba en la maleta de la computadora y la ropa, mientras el otro revisaba mi bolsa que colgaba cruzada a mi cuerpo, con el cargador del celular, un libro de Rilke, el boleto, mi cartera y mi tabaco, el cual tiró sin darse cuenta mientras alternaba la mirada entre ver los resultados de la búsqueda de su compañera, y a la caza de alguna reacción en mi mirada ante cada con objeto que extraía, antes de encontrar más práctico pedir que me la quitara. Nesria sacó mis calzones, para encontrar al fondo de la mochila mi computadora.

  • Con cuidado, por favor, es mi computadora.

  • Revísala bien, Nesria.

  • ¿Trae algo? ¿Una navaja, hachís, algo ilegal?

  • No.

  • ¿Lo puedo revisar? Dese la vuelta.. ¿Trabaja?

  • ¿En qué?

  • Soy asistente social.

  • ¿En dónde?

  • En un centro social en Ménilmontant.

  • ¿Y qué hace?

  • Me ocupo de niños y adolescentes que tienen serios problemas en al escuela, para un programa de asistencia pública.

  • (Manos recorriendo las costuras, los contornos) Ahora de frente, alce los brazos. (contornos, costuras).

Dos hombres se acercaron, a mis espaldas, volteé a verlos.

  • No se preocupes, son de los nuestros.

  • Están bien disfrazados.

  • (Risas)

Nesria iba a tocar la segunda mochila, después de haber abierto y sacado la guitarra, agachándose, permitiéndome ver las esposas y la pistola en su cinturón, disimuladas con un saco de tela ligera que le llegaba apenas por debajo de la cintura, ni siquiera llegaba a su entrepierna. Su disfraz era también perfecto.

  • ¡Cuidado! No me vaya a magullar los aguacates.

  • (Brazo que corta el paso) ¿Qué tiene en esa mochila?

  • Pues… hay dos berenjenas, tres elotes, un melón, tres aguacates maduros, medio kilo de jitomates, dos manzanas y…

  • Revísalo.

  • (Ruido de bolsas de mercado, como si las revisara un ratón).

  • ¿Por qué lleva todo eso?

  • No quería desperdiciar. Se hubiera podrido en mi casa.

  • Bueno, está todo bien. Gracias por su colaboración.

  • ¿Este es su tabaco?

  • Sí.

  • ¿Por que estaba en el suelo? (Inhalación de aire del interior del paquete) ¿Por qué no lo tiró a la basura?

  • Porque usted lo tiró cuando revisó mi bolsa, y además todavía le queda un cigarro.

  • Pues yo no veo casi nada. Cuando se lo acabes, tírelo en la basura, ¿de acuerdo?

  • Todavía tiene, no se preocupe.

  • (En coro) Que tenga buen día.

No se puede pasar por algo así y no salir con los aguacates mallugados, de cualquier manera iba a hacer guacamole.

_________________________________________________________

Y la canción completa del hermano Marley, con sonido de alta calidad, como él lo merece

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion /  Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion /  Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion /  Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion /  Changer )

Connexion à %s