El loco en la calecita de la Courneuve

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Cyriac, cirrus, 2013

Un romance de estación

le hizo perder la cabeza

[…] Nunca tuvo un buen hogar,

no fue padre ni fue hijo.

[…] Dios es una máquina de humo

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Juan Carlos Baglietto, un loco en la calecita, 1983

La Courneuve no tiene puerto, pero muchos barcos llegan y hay un sinnúmero de naufragios. El loco en la calecita es negro, pero podría haber sido de cualquier parte del planeta, dado el barrio en el que vive. No se sabe si llegó o si nació aquí. Habla poco y el acento es lo único que traiciona a los habitantes de la Seine Saint Denis, por lo demás, trabajan tanto y más que un francés y no se quedarían entre ellos si los demás no les cerraran las puertas con discursos bobo sobre la diversidad cosmopolita y después se juntan entre ellos. Pero él no, no se sabe.

Su carrusel, su calecita, es la ciudad y es su cabeza.

A veces se le puede ver en el metro, se reconoce su surco cuando va por los andamios del metro. Discute con un enemigo, lo insulta, lo agrede. El problema es que está en ahí arriba y que el enemigo puede ser cualquier persona. Es mejor no cruzarlo cuando la calecita arrancó. El mareo es contagioso y su ira interminable, calecita-torbellino.

En una reciente ocasión se le vio en el supermercado, al incio del ciclo cotidiano, sin calecita, por las nueve, cuando acababan de abrir, saludando a todos con un bonjour tan breve que nadie sabe de dónde viene, y menos hacia dónde va, pero sí lo que quiere. Lo vieron tomándole la temperatura a las latas de cerveza con el dorso de la mano para ver cuál estaba más fresca Lire la suite

La vitalidad desconcertante

Bonobo, Black sands, 2010

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No… Ya sé lo que usted cree… Pero escúcheme… Yo no estoy loco. Hay una verdad, sí… Y es que yo sé que la vida va a ser extraordinariamente linda para mí. No sé si la gente sentirá la fuerza de la vida como la siento yo, pero en mí hay una alegría, una especie de inconsciencia llena de alegría.”

—–

Roberto Arlt, El juguete rabioso, 1926

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Una vitalidad desconcertante

me habita,

de una viscosidad nueva,

excéntrica,

violenta y paquidérmica,

fluida, densa, volátil,

de reptil que se vuelve ave,

de escamas a plumas,

de uñas a garras,

atado a la tierra, seguro

y capaz despegar, alado

¿Qué tiene la vida que parece

tan brillante al tacto,

pero que no te ciega,

sino que parece mostrar

en detalle sus aristas

mientras gira 360º?

¿Qué tiene que parece

que uno no pudiera morirse?

Inmortalidad por instantes,

mientras se vive,

no cuando se ha muerto,

las religiones dominantes se equivocan

al respecto,

ahora se percibe,

después, no sé, Lire la suite