Ma part du ghetto II: Le Coq ou le graffiti débarque

bando-bloc

Bando, 199-

Le manque de victoire

forge mon caractère,

mon territoire ne va nulle part,

normal, je me perds

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Casey, Rêves illimités, 2010

C’est en sixième que j’ai rencontré Le Coq. Il portait déjà ce sobriquet quand ont nous a placé à côté en classe. Il habitait de l’autre côté du terrain de foot, à l’opposé de mon immeuble. Il pratiquait aussi le basket, mais on ne s’était jamais vu. C’était une question de groupe d’amis.

J’ai remarqué qu’on ne disait pas bonjour aux mêmes personnes. Nos cercles se sont élargis. On s’entendait bien. Il dessinait, moi, j’aimais lire. On pouvait passer du temps ensemble sans se parler. C’était la première personne avec qui je pouvais partager le silence. Sa mère était toujours à la maison. Cela faisait une dizaine d’années qu’elle cherchait du travail. Son père ne l’encourageait pas beaucoup, d’après ce qu’il me racontait : « On dirait que ça l’arrange qu’elle soit à la maison, mais il lui reproche aussi de ne pas aider la famille, ça me rend fou, ils prennent la tête tout le temps et il la bat ».

C’est pour ça qu’on allait souvent chez moi, le temps que ma mère et on beau-père arrivent vers quinze ou seize heures.

Quand on sortait faire un tour on croisait les amis de l’un ou l’autre. Les siens avait quelque chose de plus soudé. On aurait dit qu’ils préparaient quelque chose, qu’ils avaient une mission. Mais ce quelque chose n’était jamais évoqué quand j’étais présent. Certains chuchotements ou des phrases chiffrées, mal maquillées, me le montraient.

Je n’ai pas posé des questions, ni à eux, que je venais de rencontrer, ni à Le Coq. Lire la suite

La moto maldita de Martinica

Me fui de Francia porque me estaba volviéndo misántropo. El mundo occidental y capitalista ofrece muy pocas posibilidades para aquellos que no quieren hacer “carrera” en cualquier medio. Es decir, para aquellos que quieren aprovechar la fortuna de vivir en un país en que existe un salario mínimo que te permite vivir decentemente, a condición de no vivir en París, y tener tiempo para hacer otras cosas como poemas, canciones y conciertos.

Llevaba varios años trabajando por temporadas en las estaciones alpinas de sky durante el invierno, y los centros recreativos durante el verano. Había abandonado toda pretención social. El rincón al fondo de la cocina, lavando los platos, me acomodaba a la perfección. Lejos de las miradas de los que se sienten especiales pagando caro por una comida barata para nutrir la ilusión de las vacaciones, me sentía a gusto. Podía llegar con la peor resaca del mundo, despeinado, mal fajado, con ojeras, o en la mejor forma de mi vida, a nadie le importaba un comino.

Durante la adolescencia, había sido un chico al que le gusta llamar la atención. La patineta y el rap llegaron entonces. Casi me vuelvo patinador profesional, con patrocinador y todo, antes de que mi madre me convenciera de que la universidad era mucho más racional. Me dijo que ya vería, que el mundo era cruento y que era mejor tener papeles que te permitieran jugar el juego. Una lesión hizo más fácil elegir la opción materna. Me quedé con el rap, al cual se sumó la poesía, cuando abandoné la patineta.

Al entrar a la universidad de Lyon, en la licenciatura de literatura francesa, seguía teniendo esa tendencia a querer llamar la atención, pero ya me daba pena alzar la voz para no decir nada, como toda la bola de pseudo intelectuales recién paridos del liceo. Empecé a concentrar esos deseos durante los momentos en que se lanza un texto con una base, y con un micrófono.

El rap no se enseñaba en la facultad, ni tampoco la escritura de poemas, sólo se hablaba de suposiciones sobre lo que tal o cual escritor quizo decir. Como la mayoría de esos escritores están muertos, los profesores nos contaban lo primero que les pasaba por la mente. Así me lo parecía entonces, y no me quedé para averiguar si era cierto o no. Eso de estar sentado mucho tiempo y en silencio, nunca se me dio muy bien, y las butacas de los auditorios no están ni acolchonadas. Razones para no seguir ahí, me sobraban. Lire la suite

Esto no existe, por eso lo destruiremos

CASEY

Les salauds, les sans coeur,

les milliardaires centenaires
Ces mercenaires sans merci,

profiteurs de guerre

Et qui même à l’agonie

veulent se couvrir de gloire

Je voudrais trouver ces porcs

pour les couvrir de glaires.

Avec mes viscères, du fond de mon ulcère

Pour mes adversaires, un crachat sincère
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Los hijo’e’putas, los son sin-corazón,

los millonarios centenarios

Esos mercenarios sin merced,

que se aprovechan de la guerra

y que quieren cubrirse de gloria

hasta en la agonía.

Quisiera encontrar a esos puercos

para cubrirlos con gargajos

Con mis vísceras, desde el fondo de mi úlcera

para mis adversarios

un escupitajo sincero

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CASEY, A la gloire de mon glaire, Libérez la bête, 2010

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Me estoy escurriendo por la silla,

casi llego a la alcantarilla.

Me recogieron con un cántaro,

me enfriaron, pero no cuajé.
Hice todo por hartar a los amigos,

casi funciona, crecieron los higos

y lo que me encontré

fue un puño de ramas uniéndome al mundo,

cada vez menos densa,

como con la familia que

se esfuerza por quererme aunque huya.

Es la tristeza del mundo,

la que me tiene así,

siento toda la tristeza del mundo,

y la ira, y el hambre

de todos los que viven en la calle,

que se tiran desde un muelle,

porque éste mundo canalla,

de los hombres

no los deja ni comer, ni aprender, ni ser.

Ganas de violencia,

de cortar gargantas,

de escupir gargajos,

de hacer pedazos Lire la suite

A la gloria de mi gargajo / CASEY

He aquí la traducción en forma de subtítulos de la canción que figura en la puerta de éste artículo. Ésta canción forma parte del disco Libérez la bête (Liberen a la bestia) de la rapera Francesa de origen antillano: Casey.

Está enojada, nosotros también y ella lo dice de una manera que Los Tr3s podrían comprender igual cuando cantan su « Primera vez » a el hijoeputa de Pinochet.

Con ustedes, la bestia y sus diversas ideas para unos buenos gargajos sobre gente de mala calaña.

 

Y la versión bilingüe de la canción, pa los que gusten: Lire la suite