Chichés y habas cocidas a la alemana

Recuérdo cómo me educaron, desde la primaria hasta la universidad, con sus afortunadas excepciones: « siempre lo van a hacer mejor en otro lugar, porque hay gente más educada ». Ese tipo de comentarios, a uno dos detalles de diferencia, se completaban por: « pero no aquí, sino en Europa, Estados Unidos o Japón ».
Por una parte, lo que aquellas personas olvidaban decir, porque para ello tendrían que haberlo tomado en cuenta, es decir, verlo,  es que aquella falta de consideración y de educación está ligada a una serie de factores que no sólo tienen que ver con los rasgos culturales, sino con la pobreza material y mental, cuyos orígenes son sistemáticamente controlados, para mantener una cierta acumulación de la pobreza o de la riqueza, según el ángulo desde el cual se mire.
Dentro de ese complejo de inferioridad, está aquel cliché que considera que la gente es más educada en aquellos lugares. En países como México, también la hay. Mi madre, por ejemplo, que respeta las leyes y reglas a costa de mucha frustración dentro de los sistemas locos en los que se desenvuelve. Su motivación: el otro existe, y si quieres respeto de su parte, tienes que respetarlo.
En esos lugares idealizados desde otro tipo de pobreza, ¿será el mismo caso? Analicemos un ejemplo de habas cocidas a la alemana.
Estaba nuestro testigo trabajando de noche en un hotel, fumando un cigarrillo antes de comenzar a preparar las llegadas del día siguiente, ocho de septiembre de dos mil ocho, cuando un cliente salió del hotel para hacer lo mismo, aunque él no tenía que preparar nada más que su almohada.
Hablaron un poco, plática de tabaco o de mostrador. Le pregunté qué le parecía París y si encontraba verdaderas diferencias con respecto al suyo o a la ciudad de donde venía. Su primer reflejo fue mirar hacia el suelo como si buscara una prueba para la pregunta que acaba de formularle.
– Como el cigarro, por ejemplo.
– ¿Qué, la gente fuma más en Francia? Lire la suite