Tregua

La fiebre de un sábado azul
y un domingo sin tristezas.
Esquivas a tu corazón
y destrozas tu cabeza,
y en tu voz, sólo un pálido adiós
y el reloj en tu puño marcó las tres.
El sueño de un sol y de un mar
y una vida peligrosa

______________________________

Seru Giran, Viernes 3 am, La grasa de las capitales, 1979

________________________________________________

Y quizá dirás aún que no te quiero, que mi silencio te mata. O que no me muevo a pesar de hacer mucho ruido. Quizá es sólo que soy como las castañas y las nueces. El ruido tiene su encanto puede ser hasta música. Las balas de salva son una ficción, me gusta la ficción. La realidad está ahí de cualquier manera.

Trágame, disuélveme en ácido, arráncame una costilla y ponla a asar. De cualquier manera no tengo alas, las costillas están de más. Me quedo con las cosquillas que no están en ninguna parte.

Punto en el frente, punto en la frente, arremete contra mí, para que el sueño sea liviano, para que la angustia que precede el final de un día, no me desgaje como la corteza de un árbol, con las entrañas al aire sintiendo el aire demasiado frío, el agua demasiado húmeda, evaporándose de mi piel.

Déjame diluirme en un olvido antes de hacerme recordar. Dame la tregua que me permita escuchar de nuevo mi voz en vez de la tuya, tu aroma en vez del mío. Acabamos de sufrir el accidente de un adiós, es desgraciado, pero no letal. Déjame lamer mis heridas antes de lamer las tuyas, sólo tengo una lengua y ahora hay poca saliva. La paliza fue fuerte, de esas que te hacen pensar en la muerte y tapizan tus sueños de naufragios. Es imposible salvar al otro sin ahogarlo y ahogarse en el intento. Queda entonces el sueño de un sol y de un mar, y una vida peligrosa.

______________________________________

Este texto me hace pensar en esta canción del músico tunecino Anouar Brahem, del disco Vague (2003) Lire la suite

un hombre de paz en tiempos de guerra

Te corté el pelo,

te limé las uñas,

te saqué las cejas,

en tu boca una ciruela,

en una fuente de greda.

Te eché perejil,

mantequilla en tu espalda,

a punto de hervir […]

Con un cuchillo y un tenedor

me fue más fácil partirte en dos.

Los Tres, La espada & la pared, 1995

_____________________________________________________________

Tuve otro accidente,

se me cayeron otra vez todos los dientes,

no te puedo morder

pero mis puños siguen siendo fuertes,

no me tientes.

Escupo sangre pa’ no ahogarme,

pero sé cómo hacerlo,

con los coágulos al suelo,

los ojos vidriosos

y los pies de hielo,

enfriando la sangre,

alimentando los demonios que me arden,

pa’ sacarlos a pasear sin correa,

correlación directa,

estupefacto tú,

con la mala sangre tú,

la dentellada afilada, tú

diablo, tú lo pediste, tú

cuando se escupe al cielo,

se cosechan desconsuelos.

Te tragarás tus palabras,

ahora o en mil años,

no te abras,

tú empezaste,

sé un Hombre,

es el fruto de lo que sembraste,

tú, que tiraste la piedra y escondiste la mano,

antiguo hermano,

todos te vimos y no te perdonamos.

No se puede ser hijo de puta

y después ser indultado,

nos has insultado,

nos has mancillado,

nos has violado,

explotado, exterminado

se te ha olvidado

que somos humanos,

pero aquí estamos

castañeando los dientes,

no te cortes,

y si mientes a nadie le importa

el corte va directo a la horta.

Cara dura, se ve en tu dentadura

que no has besado pavimento,

me quedo contento,

te tambaleas al primer desencuentro

y has elegido mal,

porque me gusta el sabor a metal

de la sangre recién nacida,

más aún si es de un rival

que se equivocó de víctima.

Soy un hombre de paz,

en tiempos de guerra.

______________________________________

Y aquí la canción de Los Tr3s que aparece en la cita, para los que aún no tengan el gusto, « Dos en uno », una pequeña historia de canibalismo: Lire la suite